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Sostenibilidad: La importancia de los criterios ASG y el esfuerzo global por medirlos y controlarlos

Por Marco Virueta

En el primer artículo hablamos sobre el significado de Sostenibilidad y sobre cómo la ONU y los países miembros impulsan acciones para contener los efectos negativos del crecimiento demográfico, la industrialización masiva y la desigualdad económica. Uno de los principales mecanismos para lograrlo son los criterios ASG (Ambientales, Sociales y de Gobernanza), que buscan regular el actuar de las empresas y minimizar los impactos adversos de su actividad industrial y comercial.

En esta segunda entrega, profundizamos en la relevancia de los criterios ASG, su relación con la rendición de cuentas empresarial y la amenaza del greenwashing.


La creciente presión sobre las empresas

En los últimos años, gracias a las redes sociales, el activismo de las ONGs y la mayor conciencia de los consumidores, se han multiplicado las denuncias contra empresas que incumplen sus compromisos ambientales o sociales.

Un ejemplo son los casos de bancos y corporaciones que, pese a declararse “verdes”, financiaban la explotación petrolera en el Amazonas ecuatoriano, afectando gravemente a comunidades indígenas.

Ante ello, los gobiernos –liderados por la Unión Europea– han establecido marcos regulatorios que obligan a las empresas a reportar información no financiera sobre sostenibilidad.


Inversionistas más exigentes

Hoy los inversionistas ejercen un activismo creciente, demandando a las compañías transparencia en sus prácticas ASG. Esta presión ha derivado en regulaciones más estrictas, especialmente en el sector financiero, donde los riesgos climáticos y sociales se consideran ya factores clave para la toma de decisiones de inversión.


El riesgo del Greenwashing

Cuando las empresas no siguen marcos conceptuales reconocidos para reportar su desempeño ASG, corren el riesgo de caer en el greenwashing, es decir, aparentar ser sostenibles sin serlo realmente.

El término fue acuñado en 1986 por el ambientalista Jay Westerveld, quien denunció la hipocresía de un hotel que pedía a sus huéspedes reutilizar toallas para “salvar el planeta”, mientras expandía sus instalaciones con gran impacto ambiental.

Ejemplos de greenwashing incluyen:

·      Etiquetas ambiguas: uso de términos como “eco”, “verde” o “natural” sin sustento.

·      Publicidad engañosa: resaltar un beneficio menor (empaque reciclable) mientras se ocultan daños mayores.

·      Imágenes verdes: logos con hojas, colores naturales o paisajes sin pruebas reales.

·      Certificaciones dudosas: sellos creados por la propia empresa sin validez oficial.

El greenwashing genera consecuencias negativas:

·      Consumidores engañados.

·      Empresas con reputación dañada.

·      Ambiente perjudicado por falta de acciones reales.


Beneficios reales de los criterios ASG

Adoptar prácticas ASG genuinas no es un gasto, sino una inversión que ofrece beneficios como:

·      Retención y atracción de talento.

·      Conexión con consumidores que buscan empresas con valores.

·      Acceso a nuevos mercados y financiamiento.

·      Ahorro de costos mediante eficiencia energética y operativa.

·      Mejor reputación y confianza pública.

·      Mitigación de riesgos legales, reputacionales y financieros.

·      Impulso a la innovación y diferenciación competitiva.

·      Alianzas estratégicas con otras empresas y sectores.


La importancia de los marcos conceptuales

Para asegurar la validez de los reportes ASG, las empresas deben seguir estándares internacionales reconocidos. Estos garantizan transparencia, comparabilidad y credibilidad ante inversionistas y stakeholders.

Entre los principales marcos y estándares de sostenibilidad vigentes en 2024 destacan:

·      EU CSRD (ESRS): programa europeo de reportes de sostenibilidad.

·      ISSB (IFRS S1 y S2): normas internacionales que integran sostenibilidad al lenguaje financiero.

·      CDP: programa global de divulgación climática en cadenas de suministro.

·      GRI: estándar de referencia global para reportar impactos en sostenibilidad.

·      SASB: indicadores sectoriales de desempeño ESG (ahora integrados en ISSB).

·      TCFD: marco para evaluación de riesgos climáticos (también integrado en ISSB).

·      Corporación B: modelo de certificación en sostenibilidad y gobernanza.

En México, los dos marcos más relevantes son:

·      NIIF S1 y S2 (ISSB): enfocadas en cómo los riesgos y oportunidades de sostenibilidad afectan el desempeño y las perspectivas financieras de la empresa.

·      GRI: orientado a reportar el impacto de la empresa hacia la sociedad y el medio ambiente.


Conclusión

La sostenibilidad ya no es opcional. Las empresas que ignoren los criterios ASG se arriesgan a perder competitividad, reputación y acceso a financiamiento. En cambio, aquellas que adopten estándares internacionales fortalecerán su valor, construirán confianza y estarán mejor preparadas para un futuro donde la sostenibilidad es el nuevo lenguaje de los negocios.

En el siguiente artículo revisaremos los conceptos clave dentro de estos informes y cómo aplicarlos en la práctica empresarial.

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